Libros y Poemas de LUJEDUOR

November 16, 2010

Introducción de una novela de ciencia ficción

Filed under: Uncategorized — lujeduor @ 2:59 am
  1. EN LA AUTOPISTA

Rodrigo salió corriendo del baño hacia su dormitorio, para vestirse rápidamente pues estaba retardado para su viaje a Barquisimeto, donde tenía que entregar unos productos a una agencia de viajes.

Luis Rodrigo Mendoza, vendedor de bolsas, sobres, cajas, y todo lo relacionado con el papel para la industria, vivía al noreste de la ciudad de Caracas en una modesta casa, con su esposa y sus dos hijos de 8 y 12 años respectivamente. Moreno, delgado, de 1.74 de estatura; conducía su camioneta Wagoneer por las ciudades y pueblos de Venezuela repartiendo los pedidos que el mismo compraba en sitios exclusivos, donde obtenía crédito y precios especiales.

Ese día se levantó tarde debido a una discusión que había tenido con su esposa la noche  anterior por llegar casi a la madrugada, cuando solo había ido a entregar unos pedidos  a Valencia.

__ ¿Dónde está mi maletín? __ Grita Rodrigo desde la habitación.

__ ¡En la mesita de la sala! __ Le contesta Caren en la cocina preparándole el desayuno apresuradamente.

__ ¡Chao, chao! Se me hizo tarde. __ Se despide recogiendo su maletín y dirigiéndose hacia el garaje.

__ ¡Oye! no te vayas sin el desayuno.

__ ¡No tengo tiempo, comeré algo por el camino!

A la vez que Rodrigo abriéndose paso por su garaje repleto de cajas y papeles mientras calienta la camioneta, su esposa le trae el desayuno envuelto en papel aluminio.

__ ¡Que eficiencia! __ Le murmura a su mujer mientras guarda unas cajas en la parte trasera de la Wagoneer, de los pedidos que tenía que entregar ese día.

__ ¡Eeeesa es mi chiiica! __ Le espeta en tono de broma, mientras ella regresa a la cocina sin responder, conteniendo una risita pues se siente dolorida por lo sucedido horas antes, cuando discutieron por su larga ausencia. Pero el aroma a café recién hecho proveniente de la cocina, despierta en Rodrigo el deseo de dirigirse al lugar de su origen, cuando en ese momento Caren aparece en la puerta del garaje con una humeante taza del aromático líquido.

Salió de su casa a las 6 y 30 de la mañana del 5 de mayo de 2005, tomando la Cota Mil y bajando por la calle principal de Maripérez, hacia la Plaza Venezuela donde se detuvo a comprar unos pastelitos para comer en el camino.

Giró en la redoma frente a la Universidad Central de Venezuela para tomar la Autopista Francisco Fajardo y luego empalmar por los estadios con la Coche Valle y dirigirse por la Autopista Regional del Centro hacia Valencia.

Miró de soslayo el reloj de la torre La Previsora, y con enojo observó el digital que indicaba las 7  y 14 minutos de la mañana. Por levantarse tarde, a esa hora el tráfico era muy fuerte en las principales vías de la capital por lo que demoró 1 hora y 6 minutos en atravesar la ciudad. Pensando en la fenomenal cola para pasar el peaje de Tazón que se presentaba por la gran afluencia de carros hacia el oriente del país, (este peaje fue eliminado 2 años y 5 meses después, por orden presidencial, como muchos otros en todo el pais en septiembre del año 2007, para aligerar el tráfico en dichos lugares.) al igual en otra aglomeración vehicular más adelante para atravesar el túnel Los Ocumitos debido a que éste se reducía a dos canales, tomó la decisión frente al Fuerte Tiuna de conectar con la Panamericana vía Los Teques y retomar la autopista en el kilómetro 61 de Tejerías, pues por este lado son 15 kilómetros más corto el recorrido y el único problema son los 5 semáforos que hay hasta la capital mirandina y el paso por La Redoma de Los Teques en el kilómetro 25, al igual que después de allí, la vía se torna más angosta y sinuosa hasta empalmar con la autopista. De todas maneras siempre representa una buena opción pues a las 7 y 35 de la mañana subiendo a los Altos Mirandinos, la carretera se presenta libre y solo está congestionada bajando a Caracas por las personas que en sus vehículos van a sus trabajos, negocios o estudios.

Eran días de intenso calor, y ya empezaban a presentarse lluvias esporádicas por todo el país. El cielo había amanecido nublado por lo cual la humedad se  hacia sentíir en el ambiente. Los árboles se movían como odaliscas danzantes debido a los fuetes vientos provenientes del Caribe. Hacia la izquierda de la vía en el sector de Coche se admiraba el majestuoso Hipódromo La Rinconada y el Poliedro de Caracas, mientras a la derecha en  mudo contraste con la panorámica anterior, se comenzaban a construir nuevos ranchos en la falda de la montaña luego de pasar la estación de gasolina del kilómetro 1, continuando con los ya existentes en los dos primeros tramos de la carretera.

Con lo que no contaba Luis Rodrigo era con un choque que se había producido a la altura de la Oveja Negra en el Kilómetro 12 entre dos carros, que sin ser nada grave para sus ocupantes, si había detenido el tráfico durante 15 minutos produciendo una cola de 2 kilómetros.

Pasa La Recta de las Minas en el Municipio Los Salias, con un poco de cola como ya era normal en dicho sector, y comienza la bajada a Los Teques sin contratiempos pasando el nuevo y popular Centro Comercial La Cascada, orgullo de los mirandinos.

Luego de sortear la redoma de la capital de Miranda donde muy pronto se comenzarán los trabajos para la construcción del Metro de dicha ciudad, baja a Tejerías en el estado Aragua sin novedad alguna para retomar la autopista. Mientras bajaba por el sector de Cumbre Roja observa una bandada de Cara Sucias atronando los cielos con sus graznidos.

Después de haber entrado en la ARC empieza la aceleración por el canal rápido imprimiéndole una velocidad promedio de 120 kilómetros por hora, cuando de repente  el conductor de una camioneta Blazer lo rebasó imprudentemente por la derecha teniendo que desviarse un poco hacia la izquierda para esquivar un posible rose entre los dos vehículos, accionando de forma airada la bocina y profiriendo gritos que el otro conductor no podía oír debido a la velocidad y el ruido de los motores.

Llegando a la entrada de La Victoria donde tiene que entregar unas cajas de bolsas para una empresa empacadora de condimentos se encuentra con otra cola en movimiento por un autobús accidentado en el canal central y otro en el hombrillo para hacer el trasbordo de pasajeros.

Entra y sale de esta pequeña ciudad sin problemas retomando de nuevo la vía a Barquisimeto. A esa hora, 9 y 45 de la mañana, ya hacía mucho calor aunque en el horizonte hacia el occidente grandes nubarrones presagiaban lluvia por los lados de los estados Carabobo, Cojedes y Lara.

Prosigue con su velocidad habitual por el canal rápido, cuando más adelante alcanza un camión pequeño circulando a 90 kilómetros por hora  adelantando a otros del canal adjunto y ocasionando la disminución de  los demás carros, que viajan a velocidades superiores a 120. Cuando logra pasarlo le toca la bocina y lo increpa a gritos por la acción cometida.

Luego se detiene en la estación de gasolina antes de La Encrucijada para llenar el tanque y comprar una botellita de agua mineral, pues la que traía se le terminó por las demoras ocasionadas en las detenciones ya sabidas.

Pasa por las dos entradas de la ciudad de Maracay: Palonegro y Tapa Tapa sin detenciones, pues a esta hora 10’05 am. Ya se normaliza el tráfico automotor para entrar a dicha ciudad

Más tarde pasa los  peajes de La Cabrera y de Guacara con la concebida demora ya acostumbrada de todos los días, pero sin mucha cola debido a la hora señalada anteriormente, pues en las horas pico la tardanza es mayor.

Al pasar por la población de Guacara duda en seguir por Valencia vía Tocuyito, o desviarse a la derecha en el distribuidor Los Guayos vía Puerto Cabello con ruta a Barquisimeto. Finalmente toma la decisión por esta última.

Más adelante se encuentra con una cola o estacionamiento como la llaman cuando los conductores apagan su vehículo y se bajan de ellos, deteniendo por completo los dos canales de circulación y el hombrillo.

Rodrigo bajándose de su camioneta también, le pregunta a un grupo de personas que conversaban a un lado del hombrillo:

__ ¡Buenas compañeros! ¿Podrían informarme si ya saben a qué se debe la tranca?

__ Una gandola chocó unos cuantos carros y hay heridos según informó la radio hace unos instantes.__ Le  responde un hombre gordo, alto y con sombrero que por su apariencia podría ser el chofer del enorme camión con el motor encendido sobre el hombrillo.

__ ¿Hace mucho rato?

__ Como 10 minutos más o menos, y como a 2 kilómetros más adelante. __Se apresura a decir otro hombre con un cigarrillo entre los labios sin mirar a nadie en particular.

__A sido un día fatal. __Se lamenta un joven enjuto con cara de amargura. __ ¿Viste lo que pasó en el túnel Los Ocumitos?

__No. Yo me vine por Los Teques…__Empezaba a responder Rodrigo, cuando una falsa alarma manda en estampida a todos hacia sus vehículos.

Luego de media hora de espera bajo un abrasante sol de medio día, sin sombra donde resguardarse, decide refugiarse en su camioneta dejando las puertas abiertas; para colmo de males empieza a llover teniendo que cerrar hasta los vidrios para que el agua no entrara.

Desesperado por la demora que llevaba para la entrega de los pedidos, pensó en Caren.

__Ella no se merece esto, pero… ¿Qué hago con Yadira? ¡Es tan hermosa… y qué cuerpecito! Pero no. Tengo que dejarla. No puedo arriesgar mi matrimonio; ¿Y mis hijos? __Todo esto pensaba Rodrigo mientras caía la lluvia y el sudor resbalaba por su cara que parecía un poema por la demora, la preocupación por su esposa y el calor reinante dentro de la cabina pues no tenía aire acondicionado, mientras limpiaba los vidrios empañados con papel periódico. Intentó bajar los cristales un poco para que entrara aire pero lo que entró fue agua. El calor era insoportable prometiéndose mandar a reparar el aire al día siguiente. Luego cambió la música, colocando el CD “Las Mejores Melodías del Mundo” mientras a través del parabrisas las gotas resbalaban al compás del tema “Who can it be now” de Men At Work, como una danza interminable de dibujos animados y coloreados por la luz intermitente del carro que tenía delante.

De pronto la lluvia fue amainando poco a poco y la cola empezó a moverse por el hombrillo. Los carros de los dos carriles se movían hacia el derecho en busca de la salida, teniendo Rodrigo que hacer lo mismo pues se encontraba en el central. 100 metros más adelante los vehículos tomaron un desvío fuera de la autopista y todos se desviaron por allí. Una intensa neblina impedía la visibilidad y Rodrigo se guiaba por las luces rojas de la Cherokee que iba delante suyo. Era una carretera que en ocasiones se utilizaba para desviar el tráfico en caso de accidentes en la vía. Por tal motivo la siguió a pesar de la neblina, pero la camioneta que seguía desapareció. Encontrándose en subida, llega en poco tiempo a una avenida muy bonita en terreno plano; sintiéndose mareado, con mucho frio y con una sensación de vacío, observando en ella los colores, blanco nácar y azul, que prevalecían a los demás. Llega a un edificio azul en forma de palacio con un letrero que no era español y que no recuerda por efecto del mareo, donde un vigilante connotado vestido de azul lo invita a devolverse diciéndole que este es un club privado para la alta sociedad. Luego de regreso siente la misma sensación anterior y retoma la autopista con la misma cola pero 500 metros más adelante de donde se había desviado. Se sentía mojado por la humedad y el frio reinante dentro de su camioneta. Muy mareado y con sueño cruzó los brazos sobre el  volante apoyando su cabeza en ellos, cuando sintió que tocaban a su puerta.

__ ¡Oiga ciudadano! despierte y haga el favor de seguir que la cola hace rato que pasó, y está obstaculizando el tráfico. __ Le dice un guardia de carretera con acento andino y displicente, mientras Rodrigo bajaba el vidrio de la ventana. Reaccionando inmediatamente saca un pañito de la guantera y mirándose en el espejo retrovisor para secarse el sudor que corría por su cara, observa con estupefacción una barba de dos días, habiéndose afeitado esa mañana antes de salir de su casa. Ya no llovía y un sol adusto le izo mirar su reloj que le indicaba  las 12 y 30 del medio día. Arrancó por la autopista despejada, un poco soñoliento y pensando si lo que le había sucedido en ese lugar ignoto era real o solo había sido un sueño, pues su estado no era muy lúcido que digamos.

Al pasar por la localidad de El Palito sintió hambre, y pensó en detenerse a comprar empanadas, muy famosas y apetecidas por los turistas que van para las playas del litoral los fines de semana, pero se contuvo debido a problemas gástricos que venía padeciendo meses atrás, donde le habían prohibido las comidas chatarra por la grasa que contenían. Prometiéndose almorzar en las churuatas, luego de pasar la ciudad de Morón.

El regreso lo hace sin mayores contratiempos hasta la altura de Tejerías a excepción de ciertos detalles que no relataremos por carecer de importancia y no pecar de repetitivo. Luego de pasar por La Victoria, quiso conocer el estado de la vía por lo que sintonizó Vial 103.9 Victoria FM. Luego de finalizar la canción: “Me volvieron a hablar de ella” de Gilberto Santa Rosa, el locutor informa de un volcamiento entre Paracotos y la entrada a los Valles del Tuy  de un camión que había impactado con el cerro quedando atravesado en la autopista vía a Caracas, trancando los dos canales principales y produciendo una cola de 6 kilómetros. Sin pensarlo dos veces tomó la carretera hacia Los Teques, en Tejerías, llegando ésta vez a su casa sin ningún contratiempo y muy contento a pesar de los tropiezos sucedidos ese día. Solo se detuvo a comprar unos golfeados de queso e’ mano en Corralito del Municipio Carrizal de Los Altos Mirandinos. Para ese entonces ya había tomado la sabia decisión de dejar la noviecita de Valencia.

Luis Duque (lujeduor)

NOTA: (Los hechos ocurridos en esta historia, no son ficticios ni imaginarios del autor)

Gandola: en Venezuela, vehículo grande de carga que consiste en un tractocamión y un remolque acoplado. Tractomula.

Golfeados: pancitos dulces enrollados rellenos con papelón y queso.

Churuata. 1. f. Ven. Vivienda indígena de los piaroas, hecha de paja, de forma cónica y de grandes dimensiones, donde viven en comunidad. 2. Se utiliza en restaurantes para dar ambiente campestre.

1 Comment »

  1. ¡Muy buen comienzo! ¡Esperaré la continuación para saber qué mundo era ese que encontró en el desvío!

    Comment by Eddynson — December 31, 2010 @ 5:51 am


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Blog at WordPress.com.

%d bloggers like this: